miércoles, 28 de febrero de 2018

EL PRIMER PASO O LA VERDADERA HAZAÑA DEL HÉROE


Antes de mover un brazo o una pierna debo querer hacerlo, de esta manera mi intención se transforma en acción.

Y así es, el primer paso para solucionar cualquier situación compleja en mi vida es QUERER HACERLO, de lo contrario daremos vueltas alrededor de dicha situación sin lograr solucionar nada, solo conformándonos con “pañitos de agua tibia” que a la larga lo único que hacen es que esa situación, que no es más que energía acumulada por una emoción no resuelta, se vuelva incontrolable haciéndonos caer cada vez desde una altura mayor.
Sé que en muchas ocasiones hemos querido cambiar algo que sentimos que nos afecta de una manera negativa nuestra vida, ya sea un problema físico, económico, psicológico, un problema de pareja, de trabajo, en fin, pero que al revisar lo único que vemos es que no ha sucedido nada, y nos llenamos de justificaciones, de frases como “que le hacemos, así soy yo”, o “para eso nací”, o “es que pareciera que el mundo está en mi contra” o peor aún “ese es mi destino”, y precisamente eso es lo que el famoso psiquiatra suizo Carl Jung ejemplifico diciendo “hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida, y tú le llamaras destino”.
Y así damos vueltas y vueltas culpando al mundo, juzgando a la vida, creyendo que somos héroes por soportar una existencia tan difícil cuando lo único que somos es simplemente personas que lograron acomodarse muy bien a su dolor. Eso y nada más.
¿Porque cree usted que no puede cambiar algo que siente que no le aporta un bienestar? Y no nos vengamos con el cuento que si queremos hacerlo, que estamos totalmente dispuestos a cambiarlo, a salir de ese bache, a salir de esa mala situación, porque ni nosotros mismos nos lo creemos, porque si realmente quisiéramos hacerlo simplemente lo haríamos dando ese primer paso, de verdad QUERIENDO HACERLO, no auto engañándonos diciéndonos a nosotros mismos que queremos hacerlo para al final no tomar cartas en el asunto, quedarnos en nuestra comodidad y encima de todo, llenarnos de culpa a nivel inconsciente, y esa culpa de verdad es brava, más brava que la culpa consciente (que realmente es una artimaña de nuestro ego). Pero volvamos al tema, y le repito ¿porque cree usted que no puede cambiar algo que siente que no le aporta un bienestar?, por la simple razón que eso que usted quiere cambiar porque cree que no le aporta, si le aporta, y eso que esa situación difícil le da a su vida es mucho más importante para su inconsciente que lo que usted considera que necesita realmente. Ahora usted se preguntara ¿pero si es tan importante y me aporta, porque lo quiero cambiar?, porque eso no es un deseo, es una necesidad, algo que usted en medio de su proceso de evolución necesita para avanzar, porque lo que no puede cambiar, es decir eso que usted no puede soltar, es lo que erróneamente su inconsciente dicta y su ego lo justifica diciendo o haciéndole creer a usted que lo necesita. Un ejemplo claro de esto es una enfermedad o síntoma físico, usted se enferma (lea con detenimiento, USTED se enferma, no escribí, a usted lo enferman) y esa enfermedad obviamente le trae un malestar físico y emocional, pero si revisa muy en el fondo esa enfermedad le aporta algo, quizá le aporta atención de parte de los suyos, quizá le aporta un lugar en el mundo, un título, un puesto que ocupar, y por eso su inconsciente al ver que eso de alguna manera le sirve para sentirse “seguro” lo mantiene. Entonces, conscientemente queremos cambiar pero inconscientemente no, y ¿Cómo hacemos entonces para poder dar ese primer paso?, lo primero es de verdad querer hacerlo y por medio de la observación de su situación darse cuenta de cuál es el aporte, por incomodo que sea, que ese “problema” le trae a su vida, y a eso si le podríamos llamar valentía, ese es el verdadero héroe, el que enfrenta el origen incomodo de su falsa comodidad, el que se revisa por dentro sin culpar ni juzgar al mundo, el que valientemente decide dar el primer paso.


Luis Giovanni Castañeda Ramírez
Terapeuta Transpersonal
Sesiones Terapéuticas, charlas y talleres enfocados al entendimiento de la mente y comprensión de las emociones desde una perspectiva espiritual.


martes, 13 de febrero de 2018

LA DEPRESIÓN, UN MÉTODO DE SUPERVIVENCIA




¿Quién no la ha sentido?, ¿Quién no ha tenido un “bajonazo”?, creo que en mayor o menor medida casi todos hemos experimentado un estado depresivo, pero no lo confunda con tristeza, no, la tristeza o el dolor es una emoción básica, la depresión es un estado mucho más fuerte, mucho más profundo, es casi inexplicable desde lo racional y en muchos casos a pesar de estar conectado con una determinada situación o shock emocional esta no es fácilmente reconocible muchas veces, esa depresión no tiene una raíz evidente, por ello puede hacerse tan complicada de sobrellevar.
La palabra depresión viene del latín Depressio (hundimiento), que nos remite metafóricamente a ese estado, pues en ese momento lo que sentimos es que nos hundimos, que nos caemos, que nos “bajamos de nota”, en ese momento nos suspendemos o quisiéramos suspendernos como un computador para luego reiniciarnos con más energía. ¿Pero qué sucede realmente en ese estado? Como todas las “enfermedades” o síntomas mejor que tengamos en nuestra vida, son una manera en que nuestro cuerpo reacciona a una información de nuestra mente inconsciente para solucionar algo, para reparar algo que como situación trae implícito un mensaje, por ejemplo, ¿Qué pasa cuando estornudo? Alejo a quien este en frente mío o expreso que el ambiente en el que me encuentro me produce alergia, es decir, no me gusta en donde estoy o con quien estoy, de esta misma manera la depresión es una herramienta que utiliza nuestro cerebro para protegernos. ¿pero cómo es esto?, cuando tenemos una emoción (energía en movimiento) que se ha estancado, sea de hace unas semanas, años, o incluso una emoción estancada en mi inconsciente familiar (árbol genealógico) nuestra mente racional intenta gestionarla, organizarla, de alguna manera archivarla para dar limpieza y orden en nuestra memoria, pero como esa emoción está estancada quizá porque su origen fue una situación que genero un shock muy grande entonces se guarda en la mente inconsciente, pero eso no significa que se ha ido, no, significa que está ahí en espera de ser puesta en movimiento. Luego de esto cuando una emoción de ese calibre no se gestiona, sale a flote en ciertas ocasiones ya sea porque recordamos la situación o porque nuestro cerebro relaciono algo de nuestro ambiente con esa emoción guardada, ejemplo, un niño es insultado por su madre mientras come un sándwich de atún, cuando grande puede generar una alergia al atún o cuando entra en contacto con un sándwich similar puede entrar en depresión porque su cerebro relaciono esa comida con el insulto de su mamá, así de sencillo y complejo a la vez puede ser, así de extraño y casi que ilógico podemos funcionar, bueno en realidad funcionamos casi todo el tiempo de una manera inconsciente y como ese inconsciente no entiende la lógica estamos casi todo el tiempo actuando ilógicamente (si fuéramos tan lógicos y racionales no tendríamos tantas cosas de que quejarnos ¿no le parece?). Bien, esto pasa porque nuestro cerebro busca tres cosas básicamente, la supervivencia, la comodidad y el placer, y dentro de esa comodidad esta hacer las cosas prácticas, y para organizar las emociones las agrupa con símbolos que estaban presentes en el medio ambiente en el que dichas emociones surgieron, esto le permite encontrar mucho más fácil y rápido los archivos emocionales en determinados momentos. Bien, así funcionamos básicamente, ¿pero cómo entra a ser una solución la depresión?, cuando el shock ha sido muy grande, imposible de solucionar por nuestra mente racional, pasa a un nivel inconsciente y actúa en una dinámica que acabamos de ver, luego al no ser gestionada y al manifestarse en diferentes puntos de nuestra vida, es necesario buscar una solución de supervivencia, y que mejor que “apagarse” un rato para no correr riesgo.  Esa depresión entra a ser herramienta de supervivencia del inconsciente y mensajera al mismo tiempo, nos da sin querer queriendo un mensaje el cual deberíamos atender para solucionar algo y al mismo tiempo utiliza una depresión para hacer frente a la cuestión de dicho mensaje, cuando atendemos el mensaje ya no se necesita esa herramienta, y la depresión comienza poco a poco (en algunos casos es inmediato) a ser tratable y luego comenzamos a encontrar las claves para desactivarla. Ejemplo, una mujer está esperando su primer hijo, cuando está por dar a luz recibe la noticia de que su padre (el abuelo del bebe) ha fallecido mientras disfrutaba de un crucero, la tristeza que rápidamente se convierte en depresión embarga a la madre y por ende al bebe que se alimenta de las emociones de su mamá, el bebe nace y al crecer presenta síntomas de depresión recurrentes sin explicación lógica alguna, ¿Qué paso? El origen de su depresión está en la emoción que recibió de mamá en aquel momento y como forma de lealtad a su madre, a su clan (porque para ser bien recibidos por nuestro clan terminamos siendo, incluso sin importar el precio, leales a él) se pone encima una tristeza tan profunda que se convierte en depresión y que él no sabe de donde proviene, ahora, el mensaje seria la necesidad de trabajar con su madre la expresión sana y el duelo adecuado de su abuelo, y la herramienta de supervivencia podría ser algo así, pensemos en que el niño ya grande lo invitan a un paseo con amigos y antes de partir se entristece, los familiares dicen que es que está muy apegado a sus padres y le da miedo irse con gente que no es de la familia, pero realmente es que su inconsciente recuerda que su abuelo murió disfrutando de un crucero, así que para no correr riesgos me deprimo antes de irme de paseo con mis amigos, me deprimo a tal punto que no viajo y mi inconsciente descansa, se siente seguro de nuevo. Así funciona como herramienta, obviamente esto no cuadra dentro de la lógica y de los deseos y derechos que tenemos plenamente de disfrutar de la vida, pero precisamente por eso es importante hacer una toma de consciencia de cada uno de los síntomas que usted pueda presentar, en este caso de una depresión, para así poder gestionarlos y solucionar el conflicto interno.
También una depresión puede actuar como herramienta por el simple hecho de que si estamos en un estado de estrés muy grande corremos el riesgo de pasar una calle sin mirar a los lados por estar distraídos en el “problema”, corremos el riesgo de tomar decisiones que nos afecten negativamente o afectar a otros, corremos riesgo porque al perder el enfoque en nuestra vida por una situación en particular nos volvemos vulnerables, y al deprimirnos queremos dormir, descansar, quedarnos quietos e incluso encerrarnos en casa, ¿no es desde muchos puntos de vista una manera de protegernos?, piense en esto, su pareja lo deja y aparte ve como le ha sido infiel y mantiene otras cinco relaciones, ¿su mente está clara luego de enterarse de esto?, no, por eso se deprime, no por la falta que cometió su pareja, sino como método para que no sufra un accidente o tome una mala decisión, su depresión lo está protegiendo, su inconsciente mando esa solución de supervivencia, y así sucede con cualquier otro síntoma.
Bien, y entonces ¿debemos celebrar la depresión?, tanto como celebrarla no, pero si agradecerle, al hacer esto la aceptamos desde una perspectiva diferente y eso nos permite gestionarla y encontrar el mensaje y el conflicto o la situación de origen para poder trabajarla de raíz, eso nos permite hacer una toma de consciencia para que así cualquier tratamiento que le estemos dando a esa depresión sea cien por ciento efectivo, ¿Por qué? Porque ya no solo vamos a tratar los síntomas, sino que vamos a generar un cambio desde la semilla del “problema”.
Así que cuando entre en depresión vívala, acéptela, no le huya, no intente cambiar su conducta a las malas sino más bien recíbala para que así ella misma le abra los ojos y le haga tomar consciencia para luego despedirla.

Luis Giovanni Castañeda Ramírez

Procesos de desarrollo de consciencia. 
Sesiones terapéuticas, charlas y talleres enfocados al estudio de la mente desde una perspectiva espiritual.


jueves, 25 de enero de 2018

HABLANDO DE LA MUERTE




Antes de comenzar quiero aclarar que este texto hace parte de mi reflexión luego de acercarme a formas de ver la muerte desde diferentes perspectivas, en ningún momento mi intención es ofender el dolor de otros, porque por ese dolor también he pasado, y me ha enseñado mucho. Hago esta aclaración entendiendo que este es un tema de mucha sensibilidad. Mi más sentido respeto hacia el dolor que usted ha sentido, así como mi más sentido respeto a la muerte, esa gran escuela.

A todos mis muertos y a todas mis muertes

¿Qué podríamos hablar acerca de la muerte? quizá nada que no esté basado en nuestro sistema de creencias, en eso que aprendimos desde niños y que enriquecimos con el pasar de los años. Hablar sobre la muerte puede ser extenso y complejo, creo que mejor podríamos hablar sobre el hecho de recordar la muerte, porque es más bien un proceso que deberíamos recordar, porque así como para muchas religiones y corrientes espirituales, para mí,  por ahí ya pasamos, y muchas veces.
¿Pero cómo recordarlo? no hay una manera correcta o incorrecta, así como no creo que haya una sola muerte ni una sola manera de enfrentarla, creo que la idea que cada quien arme en su imaginario es la manera perfecta, que con reencarnación por favor, o no, mejor con resurrección, o no, mejor con la idea de fundirme con el todo ¿Quién recuerda verdaderamente? y si alguien lo recuerda ¿Por qué creer que así será para todos?
No hay nada que nos acerque más a la vida que hablar de la muerte; por ejemplo, para nuestro árbol genealógico, que es una gran mente inconsciente, la concepción, el nacimiento, y la muerte, son la misma cosa, para algunos el nacimiento es equivalente a la muerte, y revisar cómo fue nuestro nacimiento nos puede dar una pista de cómo fue nuestro proceso de muerte, no en el sentido de como morimos sino de cómo fue la dinámica al momento de morir, para otros el sueño es similar a la muerte, como son sus sueños puede ser su proceso de muerte, para algunos incluso el orgasmo es una pequeña muerte, y no estoy en desacuerdo, pues en los pocos segundos que dura un orgasmo nuestro ego intelectual se borra, la energía que fluye es inmensa y nuestra mente racional queda nula, en fin, la muerte nos acerca tanto a la vida que cuando un ser querido fallece sentimos una necesidad inexplicable de reflexión y de recogimiento, ahí, cuando eso pasa es cuando más nos acercamos a nosotros mismos, sea desde el punto de vista físico de plantearnos qué somos o qué es la materia, o desde el punto de vista espiritual que nos hace cuestionarnos a donde vamos y de dónde venimos, o quizá desde el punto de vista emocional al acercarnos a nuestras emociones más que a las del fallecido.  Porque si revisamos con detenimiento,  cuando un ser querido fallece sentimos un dolor que es obvio e inevitable en la mayoría de los casos, pero llega a ser un dolor, más que por la pérdida de una persona, animal o cosa, por lo que creemos que esa persona, animal, o cosa, se llevó de nosotros, y eso lo podemos evidenciar en frases como “ ya no lo voy a volver a ver”, o “me dejó”, porque en esas frases soy YO el que cree ser el protagonista, soy YO quien no va a volver a verlo, soy YO a quien le duele su partida, y así, nos enfocamos más en nosotros que en la pérdida en sí, pero de una manera ciega.
Pero también podría haber otra cara cuando alguien cercano fallece, una que nos invite a volcarnos hacia nosotros, a revisarnos, a observarnos, a cuestionarnos, a poner en duda la manera como hemos concebido la existencia.
Por eso la muerte nos acerca tanto a la vida, porque quizá no sea un final, quizá sea un comienzo, o quizá las dos cosas ¿Qué sabemos? ¿Qué recordamos?
Si en nuestra sociedad le diéramos un sentido a la muerte de trascendencia, si le quitáramos la etiqueta de final, quizá se respetaría más la vida, porque ¿para qué le quito a alguien la vida si lo voy a hacer trascender o evolucionar? si vemos la muerte de otra manera al mismo tiempo entendemos la vida de manera distinta, mientras sigamos viendo a la muerte como lo peor que puede sucederle a un ser, vamos a seguir buscando, en la violencia por ejemplo, el mejor método, pero si convertimos poco a poco la muerte en algo tan asombroso como un nacimiento, vamos a poder tener la posibilidad de dejar de utilizarla como herramienta de castigo.

Lo invito a que piense en su muerte, a que no le huya, a que piense en como sería el proceso de morir, el transito como lo llaman los budistas tibetanos, piense en ello, y un buen ejercicio es tratar de estructurar ese momento, es decir, imaginar como va a ser el proceso luego de morir el cuerpo físico, por donde va a pasar, si se va a encontrar con alguien o no, si va a llegar a un sitio o no, y sobre todo, imaginar como en ese momento usted reconoce que está atravesando por su muerte, imagine como hace consciencia y reconoce el momento, eso desde el punto de vista budista, puede ayudarle a recordar en ese momento que la idea es no volver, sino trascender ¿a dónde? pues también lo invito a que reflexione sobre eso, y para ello puede apoyarse en sus creencias y quizá darles un nuevo enfoque, un enfoque propio.

¿Ha pensado en cómo va a ser su proceso al momento de su muerte? piénselo y vera como automáticamente reflexiona a cerca de cómo ha sido y es su estadía actual aquí en vida.

Luis Giovanni Castañeda Ramírez
Terapeuta Transpersonal
Procesos de desarrollo de consciencia, charlas y talleres educativos desde una perspectiva psicológica y espiritual.




miércoles, 29 de noviembre de 2017

POR MI CULPA, POR MI CULPA, POR MI GRAN CULPA !


En algún momento de nuestra vida llegamos a considerar que no valemos como quisiéramos.
No nos sentimos valiosos porque nuestras cosas no salen como pensamos que deberían salir, o porque no tenemos el trabajo, la pareja, el dinero, las relaciones, las cosas, las emociones o los placeres que deseamos. Todo esto tiene un origen, un origen creado  por nosotros mismos, porque todo eso que consideramos que no somos o que no tenemos, lo hemos fabricado  desde nuestra mente inconsciente llena de programaciones y condicionamientos, y se llama CULPA.
Si, la culpa es esa emoción detrás de todo sentimiento de desvalorización. Ella es la manera o la herramienta que utilizamos para desvalorizarnos, porque cuando generamos culpa debemos resarcirla, y la manera más fácil es castigándonos, porque la culpa implica castigo, la falta trae consigo la pena, y precisamente esa culpa inconsciente es la que nos lleva a castigarnos para poder desvalorizarnos. ¿Pero porque pasa esto?, ¿Por qué sucede si conscientemente queremos o creemos ser seres valiosos?, ¿ porque si nuestros amigos, familiares, terapeutas, líderes religiosos, profesores,  autores de auto superación, y cuanta gente nos podamos imaginar nos dicen que valemos mucho, las cosas no nos salen como consideramos que deberían salirnos?, ¿Por qué si hacemos cambios en nuestra conducta, en nuestros hábitos, en nuestra manera de ver el mundo volcándonos hacia la ética y la responsabilidad, no obtenemos lo que por derecho nos pertenece?
Esto sucede porque en algún momento nuestra mente inconsciente considero gracias a un aprendizaje, que la solución para sobrevivir era desvalorizándonos, y ¿cómo hicimos para hacerle caso a ella y desvalorizarnos para sobrevivir? Por medio de la culpa, esa que desde pequeños aprendimos a verla como un aspecto innato, esa que nos hicieron repetir tres veces golpeándonos el pecho. Porque cuando sentimos culpa hacemos que nuestras cosas no salgan como queremos, porque es necesario que salgan como no deberían salir para castigarnos y así sentir alivio al considerar, inconscientemente, que estamos reparando eso que nos generó culpa.
¿Pero porque una manera de sobrevivir seria desvalorizarnos? Porque si por ejemplo un niño no es apreciado por sus padres, no es atendido emocionalmente por ellos, no lo consienten, no hay tacto, no hay afecto por él, más que cuando enferma, o cuando le va mal, o cuando pierde algo importante en su vida, puede llegar a generar la creencia de “para que mis padres me pongan atención, necesito caer en situaciones difíciles” y cuando adulto inconscientemente va a hacer todo lo posible para caer en ese tipo de situaciones porque tiene la creencia que eso le va a traer un beneficio emocional.  Otro ejemplo, una pareja se entera que van a tener un hijo y cada uno se despacha en recriminaciones, en insultos, en culparse el uno al otro para llegar a la conclusión que “por ese bebe yo renuncie a mis sueños”, ahí ese bebe, dentro del vientre de su madre, va a recibir una información inconsciente de “por tu culpa yo deje mi vida” y ¿Qué hace el inconsciente de ese bebe? Tratar de reparar eternamente esa situación llenándose de culpa al haber “dañado” la vida de quien  precisamente, le permitió la suya.
Y así podemos citar cientos de ejemplos, pero no solo aprendemos esa culpa, sino que como mencione anteriormente la traemos en nuestro inconsciente colectivo, la traemos en nuestro árbol genealógico, terminamos haciéndonos  culpables en vez de responsables, de conductas heredadas.
Así que los invito a buscar esas culpas y convertirlas en RESPONSABILIDADES, y de esa manera comenzar a hacer consciencia y generar cambios significativos en nuestra vida.

Procesos de desarrollo de consciencia
Terapias, charlas y talleres enfocados desde una perspectiva psicológica y espiritual.
Luis Giovanni Castañeda Ramírez.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

CARTA A MIS COLEGAS


Nuestra labor como terapeutas.

Colegas!! Realmente estamos trabajando en hacer algo de diferencia en la manera de trabajar con las personas que confían en nosotros?
Maestro, gurú, sanador, guía….títulos, títulos y más títulos, pero siempre está la opción “ ninguna de las anteriores”.
Realmente hasta hace un tiempo consideraba que una buena manera de llamar a quienes trabajamos en el área del desarrollo de consciencia seria “guía” pero en este momento para mí ni ese término hace referencia a una labor que debería,  en principio, liberarse de condicionamientos, definiciones, estéticas, dogmas, adornos conceptuales, en fin, del ego, y aunque incluso mi tarjeta de presentación dice “especialista” porque ese es el título que me dio la universidad, y lo agradezco, tampoco es una manera fiel de nombrarse en esta labor.
Nada de esto aporta a un proceso, solo nos ubica en un trono, nos pone más arriba del consultante, nos exalta y nos separa, nos limita, cuando la finalidad última de las cosas debería ser entendida como “unidad”, unidad tenida  en cuenta, no como la unión literal entre cada uno de nosotros, no, sino como el objetivo principal a superar en el plano dual que habitamos, comprender que todo está en nosotros, y que nosotros somos parte de todo, pero no como una idea, sino como una experiencia, porque si lo hacemos solo como una idea quedaría unicamente como un conjunto de palabras relegadas al intelecto racional, y terminaríamos de nuevo limitándonos.
No podemos ser maestros de nadie, teniendo en cuenta la sublimación de la palabra “maestro” en este contexto, porque solo somos aprendices eternos, no podemos ser gurús porque no es nuestra labor aconsejar, no podemos ser sanadores, porque la sanación es un tema íntimo, algo que cada quien lo debe hacer, no podemos ser guías, porque si pretendemos mostrarle el camino a alguien terminaríamos cayendo de nuevo en una actitud egoica, pretensiosa, y al final del día más que quedarse con amigos o personas  con quienes trabajamos, quedaríamos repletos de seguidores, de súbditos, de fieles, y eso es algo que encerraría la toma de consciencia en un círculo estéril, muerto.
Con todo esto no quiero decir que sea malo o bueno tener una manera de nombrar nuestra labor, solo que deberíamos reflexionar al respecto y darnos nuestro lugar en ella, ¿pero cuál es nuestro lugar? Porque si encontramos cual es podríamos nombrarnos de una  manera responsable, entonces ¿Cuál cree usted que es nuestro lugar? , no es arriba de la persona que consulta, no es debajo de ella, no es ni atrás, ni adelante, es a su lado, solo eso, es estar a su lado, acompañándola en esa búsqueda, o más bien, acompañándonos en esa búsqueda, porque si de algo me he dado cuenta con mi experiencia es que al trabajar con una persona, el caso que esta expone manifiesta aspectos míos a revisar, es mágico sí.
Así que eso es lo que hacemos, o deberíamos tener en cuenta para hacer, acompañar, nada más, acompañar a las personas que confían en nosotros y con el conocimiento que tenemos gracias al estudio y la experiencia, exponerles el mapa, un mapa que será utilizado por el consultante y que nosotros seguiremos, solo que en ese mapa seremos nosotros dentro de nuestra labor, los que marcaremos con “X” esas partes a tener en cuenta,  pero la guía, el control, quien dicta para donde ir o no, es cada consultante, porque por más que lleguen a consulta diciendo “es que no se para dónde ir, o como arrancar”, siempre saben, inconscientemente siempre sabemos, nuestro espíritu siempre lo sabe.
No siendo más, espero reflexionemos sobre esto, trabajemos en despertar consciencia, no en enredarnos ni enredar a los consultantes con nuestras propias trampas, prejuicios y laberintos egoicos, simplemente acompañemos siendo conscientes de ello.

Atentamente:
Luis Giovanni Castañeda Ramírez

Procesos de Desarrollo de Consciencia
Talleres, charlas y terapias de tipo psico-espiritual.



viernes, 10 de noviembre de 2017

¿CUAL ES MI TRABAJO COMO TERAPEUTA?

Foto: Obra del artista frances MTO.

¿Quiere saber qué es lo que yo hago como terapeuta?

Muchas personas se extrañan, y con razón, al escuchar las palabras “terapia transpersonal”. ¿Y eso que es?, ¿con que se come?, ¿para qué sirve?, ¿me soluciona la vida?.... por esta razón quiero intentar contarles de una manera sencilla, y con metáforas para hacerla más amena, cual es mi labor en la terapia transpersonal.
Bien,  hagan de cuenta que ustedes tienen una casa y que están afuera de ella porque se tienen que ir a trabajar, a estudiar o a hacer cualquier actividad fuera, pero salieron y por andar de afán, desconectados, dormidos, dejaron las llaves adentro, que lío ¿cierto?, tienen que ir de nuevo a buscarlas,  ver por donde entran y lo peor de todo, si logran entrar se van a encontrar con una casa desordenada, sucia, vieja, oscura….quieta. Y además si se tienen que meter por una ventana van a sentirse juzgados por sus vecinos, y  al pensar en ello más pereza y más zozobra les va a generar el “problema”, es decir, el hecho que se le hayan quedado las llaves dentro de la casa. ¿pero cómo entro yo en acción?, acompañándolo, nada más, yo me devuelvo con usted hasta la casa, usted me va comentando las posibles entradas, una ventana, el altillo, el patio trasero, y una vez decidimos entre los dos por donde entrar de la manera más adecuada, pues entramos, siempre lo voy a acompañar, y usted comienza a guiarme por su casa, a mostrarme las habitaciones y los posibles lugares en donde podríamos encontrar las llaves, y yo sigo ahí, acompañándolo, pero al mismo tiempo y a medida que usted me va mostrando la casa, yo voy encendiendo uno que otro bombillo en habitaciones que estan a oscuras, haciéndole ver uno que otro “turupe” en el tapete, porque quizá ese abultamiento sean las llaves ahí debajo, le muestro un cumulo de ropa sucia que tiene arrumada en el patio pues de pronto entre una de sus chaquetas están las benditas llaves, y así vamos recorriendo la casa, guiados por usted, pues es usted el que la conoce, yo solo sigo acompañándolo, y una vez que encontramos las llaves, yo me retiro en silencio, porque yo no le voy a arreglar la casa, no se la voy a limpiar, ni a pintarla ni a cambiarle las bombillas fundidas, yo solo lo acompañe a entrar, le acompañe a meternos por un lugar no habitual, lo acompañe para que usted mismo viera el desorden en el que la tiene y listo, ya usted tiene sus llaves, se puede ir tranquilo a hacer las actividades que tenga que hacer fuera de su casa, y quizá cuando llegue, o el fin de semana, o en un año, eso depende de usted, se coloque unos guantes, tome escoba, cepillo, pintura y se prepare para comenzar a cambiarle el aspecto a esta, para que con el tiempo esas llaves tengan menos posibilidades, menos lugares incómodos, sucios u olvidados donde esconderse.
Y esa es mi labor, eso hago yo cuando usted acude a una terapia conmigo, acompañarlo a su casa, es decir, a su vida presente y pasada, ver por donde accedemos a ella, es decir con cual herramienta o dinámica podemos entrar a revisarla más fácil, y lo acompaño porque entrar en nuestra sombra, en nuestro desorden no es fácil ni placentero, recordar, revivir situaciones dolorosas no es para todos y no todos tenemos porque ir solos, pero aun así, yo no le soluciono sus cosas, yo solo lo acompaño para que se dé cuenta de algo de lo que no se ha querido, o no ha podido darse cuenta, es decir, vamos juntos a encontrar esas llaves, ese mensaje que cada situación difícil, cada “problema” tiene para usted porque si encuentra ese mensaje, si lo descifra,  sus llaves aparecen, es decir, su “problema” va a tener la oportunidad de ser solucionado, pero igual que con lo anterior, usted decide cuándo, usted, una vez con las llaves en la mano, tiene el poder de decidir conscientemente cuando comienza a arreglar su situación, e incluso decidir si quiere o no arreglarla, eso es su proceso, su intimidad y ahí nadie le puede juzgar, presionar, ni hacer por usted.
Eso es la toma de consciencia, encontrar el mensaje oculto debajo de un síntoma, de una situación difícil, dolorosa, debajo de un “problema”, porque toda esta situación tan compleja, la puso usted mismo en frente suyo, usted mismo la trajo a su existencia para darse un mensaje con respecto a algo que es necesario revisar en su vida, pero una vez toma consciencia es usted quien comienza el proceso de cambio, porque si deja en manos de otro los cambios necesarios, el poder se lo otorga a ese otro, y usted continua con la deuda a reparar.
Así que si necesita que lo acompañen a buscar las llaves contacteme y vamos.

Luis Giovanni Castañeda Ramírez

Procesos de Desarrollo de Consciencia
Sesiones terapéuticas, charlas y talleres enfocados desde una perspectiva psico-espiritual.

viernes, 29 de septiembre de 2017

CUIDADITO CON LO QUE DICE !


Se ha puesto a revisar cómo se expresa verbalmente?

La manera como hablamos, y en general, como nos expresamos, desde el pensamiento hasta la acción, afecta de manera contundente nuestro entorno. Si no lo cree haga un experimento, salga de su casa en la mañana saludando cordialmente a todos sus vecinos, pida permiso, pida el favor, de las gracias, en fin, y salga otro día haciendo mala cara, contestando mal,  siendo grosero, déspota, y compare el transcurrir de su día.
Una máxima del Budismo es que las cosas no son buenas ni malas, lo malo o lo bueno está determinado por el estado de mente, el nivel de consciencia con que entramos en acción con dichas cosas.
Pero centrémonos en la manera como hablamos, como nos expresamos verbalmente.
Por un día haga lo siguiente y revise al final del día, cuanto habló y cuantas de esas cosas aportaron algo benéfico a su vida, y si le da pereza hacerlo con un día entero, hágalo por un rato en un grupo con el que usted frecuente, o en la calle, bus, cafetería.
Por un día, tenga en cuenta los siguientes puntos:
·        *  No diga groserías (ni por chiste. Tenemos la creencia que para hacer amena y fresca una conversación tenemos que incluir groserías)
·         * No diga mentiras (así sea pequeñita)
·        *  No juzgue
·        *  No critique
·        *  No señale
·        *  No compare, ni se compare
·        *  No suponga (algo que hacemos muy seguido)
·         * No intente mostrar superioridad por medio del tono de su voz (no grite)
·         * No diga frases que comiencen por…usted tiene, usted debe, así son las cosas, es que yo si soy….
·         * No eche piropos vulgares y si es más audaz, deje que la persona atractiva pase sin tener que siempre lanzar la flor. (no confundir con alagar, me estoy refiriendo al piropo vulgar, o a la mirada neurótica)
·         * No cuente chismes
·      * Y esta que no es verbal pero si visual, no envíe ni un solo "meme" (imagen que se utiliza en internet para expresar una idea por lo general graciosa, ofensiva o constructiva) que no le conste o que sea para burlarse de la desgracia ajena.  (los famosos también sienten y también tienen internet).
·         * No diga, esto es bueno, aquello es malo, diga esto me gusta, aquello no. (no de por sentado que usted tiene la verdad absoluta)

Por un día no haga ninguna de estas cosas y observe su entorno, y al final del día o del rato que elija para hacer este ejercicio, vea cuanto habló que hubiese sido realmente productivo. Se pueden asombrar de lo poco que en muchas ocasiones se tiene para decir que sea benéfico. 
Algo importante con uno de los puntos anteriormente descritos, NO SUPONGA,  este es quizá uno de los mayores retos para un Colombiano, no suponer. Desde que nos levantamos transformamos nuestra vida en una simple percepción, fijo llueve, voy a llegar tarde, en las mañanas siempre hay trancones, fijo mi jefe va a llegar primero, y con el pasar de las horas y las conversaciones todo va más allá, y cualquier situación en la que nos sentimos indefensos utilizamos la suposición para sentirnos seguros o respaldados, porque la suposición no es más que el resultado de la percepción en masa, y se nos olvida que cada uno es un mundo de creencias y saberes diferentes.
Un ejemplo  “es que todos los políticos son iguales, ladrones”, para lanzar esa afirmación utilizamos nada más que la percepción, porque para que realmente la validemos como  cierta tendríamos que conocer a todos y cada uno de los políticos del planeta e interactuar con ellos, y eso no lo veo posible.
Otro ejemplo cotidiano, no nos cumplen una cita y…”eso fijo no se le dio la gana de venir, ese es así”  para validarla como cierta tendríamos que estar con la persona que no cumplió la cita y verificar que efectivamente no quiso cumplirnos, y si así fuera,  pues si la habría cumplido, no?
Entonces la cosa es así, tengamos cuidado con lo que hablamos y dejemos de quejarnos del entorno, porque el entorno lo creamos nosotros mismos, y aprovechemos lo que nos fue dado, no lo desperdiciemos, la facultad de expresarnos verbalmente, y aquí quiero citar esta frase en palabras del  físico Stephen Hawking, algo que apareció en un comercial y que luego apareció al comienzo de una canción de Pink Floyd  llamada Keep Talking “ por millones de años, la humanidad vivía igual que los animales, pero entonces algo sucedió que desato el poder de nuestra imaginación, aprendimos a hablar…”,  reflexionemos en ello y honremos a quienes no tienen esa facultad utilizando de manera hábil nuestra habla, potenciemos nuestra imaginaion por medio de ella.
Gracias.

PROCESOS DE DESARROLLO DE CONSCIENCIA
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Más información:

LUIS GIOVANNI CASTAÑEDA RAMIREZ
ESPECIALISTA EN PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL
CELULAR: 3204706267

e-mail: crterapiatranspersonal@gmail.com