domingo, 5 de julio de 2020

CONVERSANDO CON UN DESENCARNADO



Hace muchos años encontré un libro del cual no recuerdo su nombre, pero recordaba que había hecho una transcripción a mano, de un texto que encontré y me llamo profundamente la atención. Este texto es la conversación que sostiene alguien con la energía de una persona fallecida, charla que se dio gracias a la intuición y a la desarrollada clariaudiencia del entrevistador, habilidades que no son exclusividad de pocas personas, sino que por el contrario todos las poseemos, solo que poco trabajamos en desarrollarlas.
La idea de compartir después de tantos años esta “entrevista”, si así se puede llamar, no es poner sobre la mesa un tema para ser debatido inclinándonos de un lado al otro entre detractores y simpatizantes, no, la idea es generar simplemente un cuestionamiento propio relacionado con la visión que usted tenga de eso que llamamos “más allá”, la idea es que usted, por un momento, piense como ha sido o como es su relación con este tema, algo que al aclararlo para usted mismo, puede ayudarle a comprender y entrar en acción con el mundo que lo rodea de una manera diferente.
Para efectos de practicidad, vamos a llamar al clariaudiente o entrevistador, “persona”, y al entrevistado “espíritu”.
Bien, aquí vamos con esta particular charla:

PERSONA: ¿Por qué no podemos verte?
ESPÍRITU: Profundiza en el estudio.
P: ¿Eres alguien que ha vivido como nosotros?
E: Si, ya no.
P: ¿Cuándo terminemos esta comunicación sigues existiendo?
E: Sigo solo.
P: ¿Hay muchos más seres que están en la misma situación que tú?
E: Sí.
P: ¿Todos han vivido como nosotros?
E: No.
P: ¿Has existido como otras formas de vida?
E: Sí.
P: ¿Hay alguna parte de nuestro cuerpo, que viva como tú vives?
E: Del tuyo no.
P: ¿Eres energía pensante pura?
E: Sí.
P: ¿Quieres estar siempre como ahora?
E: No si lo consigo.
P: ¿Tienes que trabajar por un cambio?
E: Sí.
P: ¿Sabes a donde te lleva ese cambio?
E: No.
P: ¿Conoces las etapas inmediatas?
E: Sí.
P: ¿En qué sentido son mejores?
E: (no responde)
P: ¿Te angustia la pregunta?
E: Sí.
P: ¿Cuántos años hace que has muerto?
E: 92.
P: ¿Desde entonces permaneces como ahora?
E: No.
P: ¿Has cambiado?
E: Sí.
P: ¿Qué significa ese cambio?
E: No materia.
P: ¿Estas cada vez más lejos de la materia?
E: Sí.
P: ¿Cada vez más puro?
E: Sí.
P: ¿Crees que influye tu vida terrena en el futuro?
E: Sí.
P: Es decir, ¿Qué cuanto mejor lleves tu vida, más rápido avanzas?
E: No hay regla común.
P: ¿Después de la muerte se pasa a otras esferas?
E: Como tú lo entiendes, no.
P: Habla de grados o etapas en esa superación hasta que quieras.
E: Nosotros marcamos nuestros propios límites.
P: ¿Se puede ir adelantando tiempo en esta vida?
E: Sí.
P: ¿El alma es quizá el esfuerzo por plastificar el sentimiento interior?
E: Si tú lo crees así.
P: No, no lo creo así.
E: Entonces no será así.

La importancia de observar, de revisar, de pensar y tratar de sentir desde nuestro interior, como podrían ser las cosas fuera de lo obvio o lo evidente, como o qué es lo que somos, que pasa al desencarnar, que pasa con nuestra mente o que es eso que llamamos muerte, está directamente relacionada con la manera como planteas y como experimentas tu existencia terrenal.
La espiritualidad, para mí, no es una serie de reglas o decretos limitantes, sino la posibilidad de trascender todo ello a partir de la manera como nosotros mismos la concebimos.
En pocas palabras lo que quiero decirte es, arma tu propia visión de lo que es la espiritualidad, y a partir de ahí, comienza a experimentarla.

Si te interesa hablar sobre el tema, puedes escribirme.



GIOVANI CASTAÑEDA
Terapeuta Transpersonal

viernes, 13 de marzo de 2020

¡ DALE ACEPTAR !




Una abeja reina hace lo que tiene que hacer, una abeja obrera también, entre las hormigas pasa igual, las plantas crecen cuando, cuanto y en donde deban hacerlo, un perro es un perro y un gato un gato, por donde miremos en la naturaleza no hay pretensiones. Nacer,  crecer, comandar una manada, cazar, marcar un territorio, alejar a un enemigo o pelear por reproducirse no pueden, desde mi punto de vista, considerarse como pretensiones, simplemente son acciones manifestadas desde una posición clara, desde un objetivo, inconsciente quizá, de avance, evolución, desde la necesidad de aportar a una gran obra que quizá este ávida de nuestra mano.
Pero nosotros pasamos la vida pretendiendo, pretendiendo ganar por ganar, llegar al éxito profesional o económico, acumular, sea cosas o conocimientos , pasamos la vida queriendo llegar a la cumbre, pero cuando llegamos no la vemos, nuestro ego no la deja ver, porque siempre nos va a decir que necesitamos más, que esa no es la cima, que aún falta mucho por tener, ganar, acumular, pasamos la vida creyéndonos un cuento que nosotros mismos nos contamos en donde nos decimos que somos el gran aporte, cuando somos los últimos en la fila para hacerlo. Aun así podríamos aportar, pero para ello tendríamos que renunciar a esa falsa “condición superior” que nosotros mismos nos asignamos y que al final de cuentas lo único que hizo fue separarnos, pero aun así seguimos teniendo chance, aun así podemos hacer nuestro aporte, ¿Cómo?, ocupando el lugar que nos corresponde, sin juzgarlo, sin pretenderlo, sin querer hacerlo mejor, o más grande, o sin querer obtener a cambio lo que ese lugar no nos va a dar nunca, solo vivenciándolo, experimentándolo, tratando de comprenderlo, ocupándolo, nada más, creo que ahí está una gran clave, una de las claves terrenales para toda infelicidad e insatisfacción. Solo observemos nuestro entorno, nuestra vida presente, esa que obtuvimos gracias a nuestro “pasado”, eso que somos  y tenemos hoy es lo justo, es lo que debemos tener y lo que debemos ser, eso que hoy vemos, probamos, tocamos, escuchamos, pensamos, eso es lo que nos da un lugar, y aceptarlo es lo que nos puede liberar, pero nos da miedo, nos atemoriza porque desde pequeños nos dijeron que nuestro lugar siempre va a estar más allá del que estamos ocupando, y nos enredamos con ese cuento, no lo entendimos, no lo comprendimos y así pasa que tenemos un trabajo y queremos uno mejor, ganamos un sueldo y queremos un mejor, tenemos una pareja y queremos una mejor, compramos una casa y queremos una mejor, tenemos hijos y queremos más a ver si de pronto nos quedan mejor, nunca estamos satisfechos y nunca lo vamos a estar mientras, como cada hormiga o abeja, no aceptemos nuestro lugar, no aceptemos que ocupamos un espacio y que ese espacio, desde el mismo, sin pretensiones, ya hace un aporte, una labor, y que aceptar el lugar que en el momento nos corresponde nos va a dar la posibilidad de generar, sin lucha ni esfuerzo, un cambio de perspectiva con respecto a la vida, pues no se trata de que no podamos avanzar en la metas que nos planteamos, se trata que estamos acostumbrados a querer avanzar hacia esas metas sin siquiera vivir y aceptar la que ya hemos conseguido, es como querer subir un escalón sin disfrutar ni agradecer el que nos está sirviendo de apoyo. Queremos que la vida esté de nuestro lado pero todo el tiempo vamos en contra de ella.
Aceptemos que mientras queremos tomar la pelota con las manos, la pateamos con el pie, aceptemos que, en este medio, en este plano material de consciencia, ocupamos un espacio y ejercemos una labor, aceptemos que si ocupamos nuestro lugar dignamente vamos a eliminar tensión, angustia, insatisfacción, y que si eso pasa, vamos por fin a aceptarnos por lo que somos, pedazos de un dios que necesita volverse a integrar para dar un paso más, ¿hacia dónde?, no sabemos, pero de lo que si podemos estar seguros es que para dar ese paso, necesitamos realmente aceptar los zapatos que estamos calzando.
Mientras fluyan nuestros procesos, continuémoslos, cuando se estanquen soltémoslos, tomemos ese lugar para poder generar un cambio, no va a ser eterno porque la impermanencia nos rige, pero aceptémoslo por ahora, sin lucha, sin tensión, sin sentirnos  frustrados, porque ese lugar que acabamos de obtener, no es ni más ni menos de lo que deberíamos estar viviendo, y observémoslo para que veamos como aporta.
Y por favor, comprendamos esto, no tomemos esta idea como conformismo o resignación, no, la idea es avanzar desde la aceptación, no desde la tensión. La única forma para que usted llegue a un punto determinado es que primero se dé cuenta de cuál es el punto en el que esta, usted no puede llegar a Paris si primero no sabe, reconoce, y acepta que está en América, de lo contrario ¿Qué vuelo tomaría?, ¿Cuál sería la ruta adecuada?, así mismo pasa con cualquier objetivo en la vida, o cualquier situación difícil que se le presente y de la cual quiera salir, si no reconoce quien y que es lo que hace en este punto de su vida, difícilmente va a poder llegar a donde necesita.
Cuando no aceptamos lo que es, vamos en contra del momento presente, y cuando hacemos esto vamos en contra de la vida, porque esta solo consiste en este momento, nada más, y al ir en contra de la vida y no fluyendo con ella, ¿que podríamos experimentar?, pues dolor, insatisfacción, frustración, etc.
La aceptación no significa que no podamos cambiar las cosas internas que necesitamos cambiar, la aceptación significa que aceptamos la vida y que le decimos que no estamos contra ella.
Vivamos el momento que estamos viviendo, sin juicios, sin etiquetas, sin condicionamientos, solo aquí en el presente, pues no hay más, el resto hace parte de nuestra imaginación.



Este texto está inspirado en las enseñanzas de Eckhart Tolle y su idea de aceptación del presente como fuente de unión con nuestro espíritu.

GIOVANNI CASTAÑEDA
Terapeuta Transpersonal


jueves, 12 de septiembre de 2019

SOMOS VIAJEROS



Somos viajeros, pero nos confundimos en el camino.
Creímos que veníamos a conquistar, cuando en realidad estábamos de paso, echamos el ancla antes de poner a navegar el barco, nos confundimos en el camino.
Creímos que debíamos asentarnos y echar raíces, sujetarnos, atarnos, enclaustrarnos en nuestra reducida visión de la vida, nos confundimos en el camino.
Creímos que no había más existencia que la que entre todos nos ajustamos, hicimos disimuladamente  un trato basado en el miedo, nos confundimos en el camino.
Creímos que no éramos más que la carne que termino pudriéndose y las ideas que terminaron desvaneciéndose, nos menospreciamos, nos desvalorizamos, nos confundimos en el camino.
Creímos que nunca volveríamos y por eso en nuestro andar botamos el equipaje, ese que contenía nuestros bienes más preciados, nos creímos independientes, nos confundimos en el camino.
Hoy, fuera del cuerpo, fuera del tiempo, sin espacio, sin ideas, sin conceptos, sin emociones, sin definiciones o títulos, hoy en la nada que es el todo, nos reconocemos, reconocemos el camino y la confusión, y pedimos a gritos un pasaje de vuelta, pero es tarde, porque para volver solo hay una cosa que hacer, volver al camino e intentar recordar en qué punto nos confundimos.

Este es un pequeño homenaje a nuestra alma-consciencia, al espíritu que nos espera y al punto que nos quiere de vuelta.

GIOVANNI CASTAÑEDA
Terapeuta Transpersonal

martes, 27 de agosto de 2019

TERAPIA TRANSPERSONAL: MÁS QUE UN MÉTODO, UN ENFOQUE DIFERENTE



La terapia Transpersonal, desde mi visión, es el enfoque que se le da a una serie de herramientas terapéuticas, todo sobre una base de reconocimiento espiritual. Es decir, más que un método, es la manera como se abordan determinados métodos de trabajo interior.
Mi trabajo con usted está enfocado a la observación, comprensión, responsabilidad y aceptación (no resignación) de determinadas situaciones que afectan su vida, como puntos de partida claves al momento de darles una  solución en la práctica.
¿Para qué es importante que observe?, para que pueda tomar acción en cambio de reaccionar ante una situación que le genere molestia.
¿Para qué es importante que comprenda?, para que se dé cuenta del aprendizaje y del tema concreto a trabajar que dicha situación le está mostrando.
¿Para qué es importante que se haga responsable?, para que no siga generando ese problema en su camino, al hacerse responsable comprendiendo que ese problema lo genero usted mismo con el fin de darse un mensaje, deja la necesidad de estar creándolo en su vida.
¿Para qué es importante que acepte?, para que fluya con lo que no puede controlar, la vida, y  así no tenga que crear tensiones innecesarias.
Cuando usted tiene presentes estos cuatro puntos al momento de hacer un trabajo interior, comienza a estar en la capacidad de generar una respuesta adecuada a la situación que le afecta, ya no va a pedir una solución ni a esperar a que alguien lo solucione por usted, sino que va a poder, desde su propia capacidad, gestionar cada aspecto de su vida, y es ahí cuando llega un valioso crecimiento personal y un necesario reconocimiento espiritual.
Si le interesa trabajar en la comprensión de cada una de sus situaciones puede contactarme al teléfono: 3204706267 o al correo electrónico: crterapiatranspersonal@gmail.com
Gracias.

Giovanni Castañeda
Terapeuta Transpersonal

jueves, 22 de agosto de 2019

DIME CUANTOS KILOS TIENES DE MÁS Y TE DIRE CUANTO MIEDO TIENES



Para muchas personas el espejo y la báscula se han convertido en objetos que atentan contra su salud emocional, tener unos kilos de más se ha convertido en un pecado.
Y ni siquiera es un tema que pase o se intente justificar desde el punto de vista de la salud física, que podría ser algo importante,  sino que se ha convertido más en un tema de aceptación social.
Pero no escribo esto para decretar  si subir de peso o bajar, si ser flaco o gordo, si ser esbelta o no este bien o sea lo correcto, pues eso a fin de cuentas solo son ideas, conceptos, puntos de vista y juicios, escribo este articulo para contarle a cerca de algunos puntos que quizá le resuenen al momento de aplicarlos a su situación en caso que esta este relacionada con el sobrepeso.
¿Por qué nos subimos de peso?, por comer o beber en exceso, por sedentarismo, por problemas glandulares dirían otros, pero eso y mucho más ya lo sabemos, lo hemos visto en muchos libros y programas de tv, ¿y que hacemos cuando queremos bajar esos kilitos de más?, ejercicio, dieta, cirugías, medicamentos, etc, pero en algún momento nos preguntamos ¿para que subí de peso?, o en algún momento decimos “¡antes de hacer dieta o recurrir a la cirugía o crearme una adicción al ejercicio, voy a revisar mis necesidades internas!”, pues por lo general no, porque no nos gusta hacernos responsables, es más fácil culpar a la genética, al trabajo sedentario o al vecino que puso un puesto de empanadas deliciosas frente a mi casa. Pero precisamente ahí esta la clave, en preguntarse el “¿para que?” antes que el “¿Por qué?”, pues al hacer esto vamos a darnos cuenta como por medio de esos kilitos de más estamos intentando solucionar algo que no es evidente, algo de lo que no somos, o no nos queremos hacer conscientes, una necesidad profunda, interna, una emoción que no ha sido gestionada adecuadamente.
Bien, todos somos un mundo totalmente diferente, por lo tanto afirmar que el sobre peso tiene una causa emocional especifica o única seria de mi parte irresponsable, pero si podemos revisar algunos puntos clave que quizá en cada caso nos puedan dar una guía para comenzar a desenmarañar la situación o el conflicto que la esta generando.
Como primer punto y quizá la emoción más recurrente relacionada con el sobrepeso es el miedo, ¿miedo a que?, al abandono, a la agresión, a la carencia etc, es decir, si en algún momento vivimos o recordamos de otra existencia, una emoción que nos hizo sentir (y me refiero a una percepción, no necesariamente a un hecho como tal) abandonados por alguien cercano o importante, que nos hizo sentir agredidos física o psicologicamente, que nos hizo sentir miedo a un futuro carente de alimento, de dinero, de afecto, pudimos haber creado una información de necesidad que necesita ser en algún momento atendida, por ejemplo, “mi hija se fue de casa dejándome sola y abandonada, ¿y cuantos años tiene su hija señora? 22, y ¿cuantos kilos tiene de sobre peso?, 22”, esta intentando suplir ese abandono “haciendose” otra hija en su mismo cuerpo, o por ejemplo, la madre de una niña con sobrepeso dice “me ponía hasta tres pantalones y dos chaquetas para que las golpizas de mi esposo no me dolieran tanto”  ¿Qué aprendió la niña? Que si estoy más gordita menos me va a doler, y sube de peso cuando siente una agresión por parte de un compañero en el colegio. Y así podríamos revisar muchos casos, situaciones en las cuales nosotros mismos subimos de peso para protegernos, para suplir una perdida o carencia, y hasta para ser “vistos”, por ejemplo en el caso de alguien rechazado por sus padres, pues “entre más grande más me ven”. Y si, las empanadas, el sedentarismo, los problemas glandulares influyen,  solo que eso no llego solo, nosotros mismos lo pusimos en frente en un afán de crear un escenario que nos permitiera subir de peso.
Otro aspecto a revisar, la culpa, esa que nos encanta, esa que nos da el permiso de agredirnos.
Un ejemplo, me como una hamburguesa con papas y gaseosa y unas cervezas encima, ¿Qué me engordó? No fue directamente o inicialmente la comida o la bebida, fue la culpa, porque cuando hago algo que me hace sentir culpable automáticamente genero un castigo, porque de esa manera le doy “fin” a la sensación tan incomoda de la culpa, es decir, por medio del castigo genero una solución a la culpa, y al hacerlo, al generarme un castigo para gestionar la culpa que obtuve por una acción que creí indebida, me pongo en una situación de inseguridad, y cuando me siento inseguro siento miedo, y cuando siento miedo necesito protegerme, y unos kilitos de más, grasa de más, me va a servir como escudo, como almohada que amortiguara el dolor al que posiblemente estaré haciendo frente.
Y por ultimo, y dejando muchos más puntos por tratar, quiero referirme a la “aceptación”, esa que tanto nos cuesta y que tan de moda y que tantas aplicaciones de celular, métodos físicos, dietas, ropa, etc, esta creando. Cuando no me acepto tal cual soy, estoy yendo en contra de la situación, y cuando hago esto genero tensión, y cuando genero tensión, necesito más fuerza y energía, ¿y de donde la saca mi cuerpo? De la grasa que acumulo, así de simple, el solo hecho de vernos al espejo, no aceptar el cuerpo que tenemos en el momento y decir cosas despectivas de nuestra apariencia física, nos pone vulnerables, nos hace sentir inseguros, y volvemos a lo mismo, ¿si me siento inseguro que hago?, protegerme ¿Cómo? Una manera fácil y rica podría ser subiendo de peso. Aceptación, no resignación, podría ser una clave para comenzar a hacer consciencia y dar solución a lo que queremos gestionar en nuestro cuerpo, comprender que nos movemos en la vida en base a necesidades, y que si por ejemplo tengo sobre peso, voy al nutricionista y me da una dieta estricta, y me levanto cada mañana pensando en dieta, vivo mi día pensando en dieta, me acuesto pensando en dieta, y hasta me sueño con la dieta, ¿Qué siente mi interior que se necesita? Pues dieta, ¿y que es lo primero que necesito para hacer dieta? Pues subir de peso, y ya esta, generamos o mantenemos esos kilos que no queremos.
Para terminar quiero anotar que para a mi modo de ver tener unos kilos de más no esta bien ni mal, solo es una situación, bajar de peso no es lo verdaderamente importante, lo que vale la pena en nuestra evolución y desarrollo como seres es hacer consciencia, comprender para que  me subí de peso, eso es lo que importa a fin de cuentas, aunque al hacer esto, ese “problema” con el peso comienza a aclararse, a mostrar vías de solución, ahí si la dieta o el ejercicio pueden comenzar a actuar eficazmente. 
Seamos coherentes, responsables, conscientes de nosotros mismos y nuestras necesidades y así no tendremos que echarnos cargas y vamos a tener el poder de quitarnos ese peso de encima.

GIOVANNI CASTAÑEDA
Terapeuta Transpersonal

lunes, 29 de julio de 2019

¡A LO UNICO QUE ESTAS OBLIGADO ES A SER FELIZ!



Casi nada. Contundente y radical nos suena una frase que escuchamos o leemos en repetidas ocasiones y que venida desde la publicidad, desde algunas  terapias alternativas o complementarias o desde diferentes  corrientes de pensamiento positivo, nos propone algo que puede llegar a ser tan complejo y abstracto como definir en si misma esa palabra, felicidad.
No sabemos con certeza que es o en donde está, pero la tenemos que encontrar,  se nos dice que estamos obligados a ser felices cuando ni siquiera se nos invita a ahondar en el origen de alguna insatisfacción. “Obligado a ser feliz”, eso cala, hace mella, eso se incuba en lo más profundo y nos condiciona a algo que en nuestra sociedad se convirtió en regla, y que se mide bajo unos parámetros que en muchas ocasiones lleva a las personas a asumir posturas perjudiciales para sí y para otros, parámetros, que aunque posibles de cumplir por algunos, se terminan convirtiendo en logros insuficientes y semillas de frustración.
La sola palabra “obligación”, ya de por si perjudica, nos vuelve vulnerables, temerosos, nos va a indicar un faltante constantemente, nos puede generar angustia, ansiedad, y  nos puede llevar a intentar gestionar dichas emociones  con métodos  poco hábiles como las adicciones, o los comportamientos autodestructivos, ¿y qué decir de la palabra “felicidad”?, ¿eso existe?, ¿alguien sabe cómo es?, ¿con que se come?, ¿Cómo se consigue?, quizás sí, el problema es que cada quien tiene su visión de lo que es la felicidad, cada quien la ve desde su perspectiva, cada quien la asume según sus creencias, su información interna, cada quien, y de alguna manera recordando a John Lennon,  la mide según su dolor. Entonces estar obligados a ser felices es como vivir intentando entregar una tarea que no sabemos cuál es, y por ende no sabemos cómo hacerla y ni siquiera a quien entregársela.
En cambio de obligarnos, invitémonos a ser responsables.
No estás obligado a ser feliz, estas en la capacidad de ser responsable de tu bienestar.

GIOVANNI CASTAÑEDA
Terapeuta Transpersonal

miércoles, 24 de julio de 2019

LA CLAVE ES OBSERVAR



Hemos crecido acostumbrados a enfrentar los problemas desde la lucha, el juicio, el señalamiento, nos hemos acostumbrado a buscar afanosamente una solución práctica e inmediata  a cualquier problema que se nos presente, queremos solucionarlo en un abrir y cerrar de ojos, con un chasquido de dedos, queremos solucionarlo sin siquiera verlo, observarlo, comprenderlo, cuando precisamente la clave está ahí, en la observación.
Observar el problema nos saca de nuestra zona de confort, esa que precisamente podría haber estado generando dicho conflicto, observar nos permite reconocer, comprender y de esa forma fragmentar el problema, desarmarlo, como cuando de niños desarmábamos un juguete para ver cómo funcionaba, y al hacer esto podemos reconocer que ese problema no tiene una existencia propia, sino que es el resultado de una interdependencia, es decir que está conformado por pequeñas partes que de una manera ilusoria nos hacen ver un monstruo fuerte y compacto en donde no lo hay. Observar nos va a permitir fragmentar el problema y al hacerlo este pierde energía, pierde fuerza.
Además de esto vamos a eliminar juicios, nos vamos a hacer responsables y al hacerlo podemos generar cambios, pues no podemos cambiar lo que no es nuestro, solo podemos cambiarnos a nosotros mismos y nuestra visión del mundo, al hacerlo atendemos el llamado que desde hace rato nos estamos haciendo y podemos comenzar a desarrollar nuestra tarea de vida, sin importar ni pensar si la terminaremos o no, pues lo importante es  comenzarla, ponerla en marcha, porque de esa manera habremos dado un sentido mucho más profundo a nuestra existencia.
Y parte de ello es mi trabajo, acompañarlo a usted a que observe, a que se observe, a que ponga en marcha la tarea comenzando a soltar ataduras y comprendiendo lo que su presente le está mostrando como necesidad, porque para dar un paso adelante, para subir un escalón, debemos abandonar el anterior. Mi trabajo a su lado no es cambiarle las cosas, no es solucionarle los conflictos, ni siquiera vamos a trabajar en que usted solucione un problema, mi trabajo es acompañarlo a que usted observe dicho tema, a que lo explore, lo comprenda, conozca el “por qué” y el “para qué “ lo está generando, lo cual le va a dar la libre opción de asumir una postura desde la cual pueda brindarle una solución, pero como tal cambiarlo o solucionarlo es una tarea suya y solo suya, esa es su responsabilidad como ser en evolución, solo que comprendiéndolo va a saber cómo.
Siempre nos quisieron enseñar a observar el exterior, es momento de comenzar a observarnos a nosotros mismos, a conocernos y ver como esos problemas que veíamos como monstruos se pueden convertir en aliados de nuestro desarrollo personal y de nuestra evolución espiritual.
Observar es la cuota inicial para cualquier cambio responsable.

GIOVANNI CASTAÑEDA
Terapeuta Transpersonal